Por qué las motos de gasolina están acabadas sin remedio

Gasolinera abandonada

Toda buena historia tiene un principio y un final, así que, como hay que comenzar por alguna parte, he pensado que lo más adecuado para el primer artículo de Akira Motos debería ofrecer una visión de contexto sobre la situación en la que nos encontramos. Hoy hablaremos de dónde están hoy las motos eléctricas y qué podemos esperar del futuro inmediato sobre ellas.

¿Todo listo? Arranquemos.

Noviembre de 2020. El coronavirus campa a sus anchas por casi todo el mundo y los españoles estamos al borde de un segundo encierro domiciliario.

La economía cae a plomo y amenaza con irse al fondo del océano como consecuencia de todo lo sucedido hasta ahora (y lo que queda). Mientras esperamos sentados en la orilla la llegada del tsunami de parados y deuda nacional que esto va a generar, todos los sectores sufren con mayor o menor incidencia la paralización de la actividad.

¿Todos? No. Todos, no.

Aparte de los fabricantes de mascarillas, hay otra gente que está vendiendo como rosquillas. Esa gente son los comerciantes de patinetes eléctricos, de bicis (eléctricas y normales) y de motos eléctricas.

Nosotros nos fijaremos en la parte que nos interesa: las motos.

Scooter eléctrico

(Imagen: Kumpan Electric)

Desde hace ya unos añitos, sin que la mayor parte de los aficionados se diera cuenta, se han estado construyendo los pilares de un cambio de paradigma en el mundo de las dos ruedas, y hay quien no se ha enterado de que el paciente se nos muere. El paciente, claro está, es el motor de combustión interna, y la hostia de realidad para algunos va a ser gorda.

El desconocimiento, en parte, ha sido (y sigue siendo) voluntario. Ninguno queremos asumir que los motores de gasolina están acabados para siempre. Pero lo están, te lo aseguro, y su fin está más cerca de lo que te crees.

Por aquí y por allá, de vez en cuando nos llega alguna información de nuevos modelos eléctricos de esos raros a los que no queremos prestar mucha atención porque ‘eso no son motos de verdad’ y aún queda mucho para que las motos eléctricas puedan sustituir a las de gasolina, ¿no?... ¿¿no??

Emmm… ¿estás seguro/a de eso? Igual te equivocas.

Entrando en la dimensión de la cruda realidad

En un año ruinoso como este para la mayoría de sectores (incluyendo la industria automovilística tradicional, con caídas de casi un 40%, que es una burrada), resulta que las motos eléctricas están creciendo en 2020 como si no hubiera un mañana.

Actualmente, según Anesdor (Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas), las ventas de motos eléctricas suponen ya el 9% del total, que no es moco de pavo, sobre todo si lo comparamos con el 1,6% de cuota de mercado que tienen los coches eléctricos. No en vano, el scooter eléctrico Silence 02 ha sido el modelo más vendido en España durante varios meses en 2020, ocupando (en el momento de escribir estas líneas) el puesto 11 del ranking global de ventas.

Scooter eléctrico Silence 02

El scooter español Silence 02, que se lo está comiendo todo (Imagen: Silence)

Eso sí, tampoco vamos a ocultar que gran parte de las ventas de motos eléctricas han venido de la mano de grandes empresas de moto-renting y moto-sharing para alimentar sus flotas, pero... que los árboles no te impidan ver el bosque: la invasión electrificada es imparable.

Y, además, resulta que es imparable, entre otras cosas, porque hay gente muy poderosa interesada en que no pare. Te lo explico a continuación.

Durante mucho tiempo creímos que los motores de gasolina (o diésel) no se iban a acabar nunca. ¿Por qué? Porque parecía que las grandes empresas petroleras, que dominaban el mundo, no iban a permitir tal cambio.

El petróleo lleva ‘acabándose’ ficticiamente desde 1973, con la crisis mundial del crudo, pero la realidad es que, lejos de acabarse, siempre ha habido más y más y más. Y ya ha pasado casi medio siglo desde entonces. Además, nuestra dependencia como sociedad, no sólo en cuanto a combustibles, sino respecto del plástico, se ha multiplicado exponencialmente desde aquel punto.

Hemos sido (y seguimos siendo) yonkis del petróleo y sus derivados. Te aseguro que no puedes encontrar un rincón en tu casa en el que no haya algo fabricado a partir del llamado oro negro, empezando por la pintura de las paredes o los cables que hay tras ellas. Y si nos ponemos a repasar todo lo demás, no acabamos.

Y entonces… ¿por qué va a cambiar esto ahora?

Las petroleras no eran las únicas que querían dominar el mundo

Everybody wants to rule the world cantaban acertadamente en los ‘80 los buenos de Tears for fears.

Gazprom, Saudi Aramco, Lukoil, Exxon-Mobil, BP, Shell, Petrobras, Total, Eni…

Esas son las mayores empresas petroleras y gasísticas del mundo, y si creías que eran invencibles… estás en lo cierto. ¿Pensabas que iba a decir otra cosa? Pues no, desgraciadamente, esto seguirá siendo así mientras sigamos dependiendo de los múltiples derivados del petróleo para infinidad de cosas. Sin embargo, algunas de las petroleras están a punto de sufrir golpes muy serios en sus cuentas.

Resulta que ahora hay otras empresas que quieren ser las nuevas jefas del cotarro bursátil. Y esas son las compañías eléctricas, a cuyos directivos y accionistas les hacen palmas las orejas al pensar en el futuro inmediato de vehículos eléctricos correteando por todo el mundo, y te aseguro que van a poner todo de su parte para que la transición llegue y lo haga cuanto antes.

Red eléctrica - Torres de alta tensión

A ver si te crees que la luz llega a hasta tu casa por arte de magia  (Imagen: Jan Huber)

Eso sí, tampoco nos ilusionemos con el cambio, ya que muchas petroleras, incluidas las de menor entidad, se están lanzando a la desesperada a la compra de empresas eléctricas (si es que no las tenían aún en cartera), y si algo no les falta es dinero. Así que no van a perder tanto poder las petroleras. Aún así, enormes empresas eléctricas como Enel, Uniper, EDF o ‘nuestra’ Iberdrola van a subir muchísimo su valor, y serán las nuevas dueñas de nuestras vidas.

La apisonadora legislativa de la que no escapa nadie

Las empresas petroleras han cometido tantas barbaridades y tan gordas a lo largo de las décadas, y hemos contaminado tanto el planeta por el consumo de petróleo, que nos hallamos ante un punto de no retorno.

Nosotros, no el planeta.

El planeta seguiría su marcha tan ricamente alrededor del sol aunque mañana no quedara un mísero ser humano sobre la faz de la Tierra.

La concienciación sobre el tema de la contaminación medioambiental y el cambio climático, aunque aún escasa, ya ha tomado la dimensión suficiente como para que se empiecen a ver algunos cambios.

Así pues, en el mundo del motor, hace mucho tiempo ya que se implementaron restricciones a las emisiones contaminantes de los motores de explosión. En la Unión Europea se creó la legislación más severa de todas, la normativa Euro, que va acompañada de un numerito en el nombre, que va ascendiendo con cada nueva versión.

La primera se llamó Euro 0 y llegó en 1988. La segunda, la Euro 1 (primera obligatoria), lo hizo en 1992. Y así fue como aterrizaron en nuestras vidas los tubos de escape con catalizador (primero en los coches y más tarde en las motos), lo que en realidad era el principio del fin de la gasolina como combustible para vehículos privados.

Tubo de escape de moto

Estos tubos se apagarán como se apagaron los cigarrillos en los bares  (Imagen: Artem Beliaikin)

Cada nueva evolución de la normativa (Euro 2, Euro 3, Euro 4...) fue más restrictiva que la anterior, lo que implicaba catalizadores cada vez más grandes, más caros, más eficientes y más cerrados, en el sentido de tapar más la salida natural de los gases expulsados por la cámara de combustión de los cilindros, en su afán por quemar las partículas contaminantes, lo cual siempre redunda en una menor potencia.

Por suerte o por desgracia, tecnológicamente hablando, las motocicletas siempre han ido varios años por detrás de los coches. Por poner un solo ejemplo, cuando absolutamente todos los vehículos de cuatro ruedas funcionaban con alimentación por inyectores, en las motos era casi imposible encontrar un modelo que no usara aún los obsoletos carburadores.

El caso es que ahora ese retraso también les da a las motos de gasolina algunos añitos más de esperanza de vida. Así, mientras que los coches ya van por la cuarta fase de la norma Euro 6 (conocida como Euro 6D), las motos están en un punto de transición de la normativa Euro 4 a Euro 5. Debido a las consecuencias del coronavirus, 2021 será un año de prórroga en al que aún se podrán vender las motocicletas homologadas como Euro 4. Una pequeña bolsa de oxígeno ante lo que se avecina.

El inexorable final de las motos de gasolina y su fecha estimada

La cuestión es que esta situación tiene un final, y éste vendrá causado por la inviabilidad física de los motores de gasolina.

Va a llegar un punto en que el límite de emisiones de CO2 permitidas para un motor de gasolina va a ser tan bajo, que no va a haber manera de fabricarlo. Bueno, más que imposibilidad absoluta, llegará antes el límite de la rentabilidad. Y ese punto está a la vuelta de la esquina. Hay quien dice que será con la entrada en vigor de la Euro 7, en 2026.

Para mostrar esto, de nuevo tenemos que volver a mencionar a los coches, que son los que van por delante en estas cosas.

Hace poco, Frank-Steffen Walliser, responsable de la línea 911 de Porsche, decía que para pasar la Euro 7, los coches tendrían que aumentar un 20% su cilindrada y triplicar o cuadruplicar el tamaño de los catalizadores actuales, que ya son enormes. Además, añadía estas inquietantes declaraciones:

“Muchos fabricantes van a pasar de cuatro a seis cilindros, de seis a ocho cilindros. Esta normativa es completamente contraproducente con la legislación del dióxido de carbono, de modo que eso irá a más. No puedes cumplir los objetivos sin quemar gasolina. Parece una locura, pero es un hecho técnico. Nosotros no nos rendiremos. Haremos lo que sea necesario”.

Porsche Taycan

El eléctrico Porsche Taycan, a partir de 156.000 € en cómodos plazos  (Imagen: Porsche)

Ok, Porsche no se rendirá. Fantástico, pero Porsche no fabrica coches para pobres. Eso sí, el señor Walliser ya nos ha señalado el problema. Resulta evidente que los fabricantes de coches de 15.000 € no van a resistir tanto ante la presión legislativa (incluso Dacia ya tiene su propio eléctrico) y sólo piensan en aguantar como se pueda hasta que sean capaces de dar soluciones a la nueva realidad.

Los fabricantes de las motos, que, como hemos visto, en general nunca se han comido mucho la cabeza con la tecnología de sus motores, ya están aumentando cilindradas para mantener potencias, pero es un recurso que no se puede emplear eternamente.

Además, esto nos muestra claramente a las primeras víctimas de todo esto: las motos de 125cc para el carnet A1. Ahí no hay aumento de cilindrada posible, ya que la mayoría de sus usuarios no pueden conducir motos mayores, y ya estamos viendo que alcanzar los 15 CV de potencia máxima permitida para dicha categoría empiezan a ser una utopía a partir de 2021 con la Euro 5.

Las motos de 125 centímetros cúbicos van a ser las primeras en ser sustituidas por modelos eléctricos. Esto es una evidencia que ya está ocurriendo hoy. Además, su radio de acción, principalmente urbano, es precisamente aquel en el que las motos eléctricas mejor se defienden desde sus inicios y donde más ventajas tienen.

A partir de ahí, conforme las motos eléctricas vayan ganando en autonomía y la red de recarga se vaya haciendo más extensa y eficiente, irán equiparándose a motos de cilindradas más altas hasta hacerse con todo el mercado, y llegará el día, no muy lejano, en que poseer una moto que funcione con gasolina será tan solo un recuerdo del pasado, pasto exclusivo de coleccionistas románticos.

Conclusiones inevitables

Espero que te haya quedado clara la situación. Sé que entristece. Da cierta pena saber que todo lo que hemos conocido en términos de movilidad es historia. Aún pasarán unos pocos años antes de que el apocalipsis petrolífero se complete, pero es que, si vamos un poco más allá… ya hay, de hecho, países que han anunciado la prohibición de venta de motores de explosión para 2030. Otros para 2035 y otros en 2040.

En el fondo, da igual si los prohíben o no, porque de un modo u otro los van a ahogar mucho antes de esa fecha. Los fabricantes dejarán de producirlos y ya todo rodará cuesta abajo como una bola de nieve. Seguirán usándose en aviación y náutica durante más tiempo, pero en coches y motos están condenados a desaparecer, como ya lo hicieron los motores de dos tiempos, y cuanto antes te hagas a la idea, mejor.

Aprilia RS 250

La moto de tu garaje pasará a la historia igual que lo hizo esta preciosa Aprilia RS 250 de dos tiempos  (Imagen: Aprilia)

En fin, todo esto no es necesariamente malo. Los cambios duelen, sobre todo si lo que cambia es algo con lo que has convivido durante toda tu existencia y con lo que te has vinculado emocionalmente, pero la movilidad basada en el petróleo nunca ha sido sostenible, como no lo era la del carbón.

Las motos eléctricas tienen muchas cosas positivas, empezando por que no emiten gases a la atmósfera. Eso sí, contaminan de otras maneras indirectas. Aquí no te voy a vender la burra de que las motos eléctricas son la panacea ecológica salvadora del planeta, porque no es verdad. Probablemente son una mejor alternativa que los motores basados en la gasolina, pero tampoco son la solución definitiva. De todo eso también hablaremos más adelante.

Por ahora me conformo con que te quedes con la idea de lo que va a pasar y ojalá desees aprender más de lo que tienen para ofrecer las motos eléctricas hoy y en el futuro inmediato. Es un mundo diferente, con nuevas ventajas y nuevos inconvenientes. No se puede tener todo. Te garantizo que hay cosas que te harán olvidar el drama de la gasolina.

Si quieres saber más, sigue leyendo:
Todas las miserias y las maravillas de tener una moto eléctrica

Pablo Ortiz

Imagen de portada y cabecera: Jason Corey desde Unsplash

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