Todas las miserias y maravillas de tener una moto eléctrica

Moto eléctrica Verge TS

Si estás leyendo esto, es posible que te estés planteando tener una moto eléctrica, ya sea dentro de poco o más adelante. O igual no. Quizás sólo tengas curiosidad por ver qué puede ofrecer este nuevo tipo de vehículos.

Bien.

Por lo pronto, aunque lamento ser agorero, lo que yo puedo decirte es que, en un futuro no muy lejano, por mucho que te resistas, o bien tendrás una moto eléctrica o sencillamente no tendrás moto.

Oh, vale, quizás pienses que te quedarás con un modelo de gasolina para siempre mientras la puedas mantener y haya repuestos.

De acuerdo, ese planteamiento te servirá durante un tiempo, seguro, pero menos de lo que imaginas.

Desgraciadamente, no cuentas con el cambio radical que se avecina (y que he relatado en un artículo sobre el fin de las motos de combustión). Si ya hoy vivimos en un mundo que parece repentinamente ‘dieselfóbico’ y los concesionarios se vuelven locos para conseguir vender un vehículo de gasoil, te aseguro que lo siguiente es la gasolina. Y podemos discutir si esa transición va a tardar más o menos, pero no me puedes negar que va a llegar.

No digo que me guste o me disguste. Sólo te digo que va a suceder.

Y cuando llegue, habrá nuevas leyes que pondrán fecha de caducidad no sólo a la venta de vehículos con motor de combustibles fósiles, sino también a la circulación de éstos.

Igual te parece imposible que eso suceda, pero lo primero ya ha sido anunciado hace tiempo y lo segundo… lo vemos a menudo en ciudades como Madrid o Barcelona, donde hay días en que, debido a la contaminación, se restringe el uso de vehículos. Así que date por jodido. Las dos cosas que creías que no podían suceder, en realidad ya suceden. ¿No ves que eso va a ir cada año a más?

Señal de tráfico con limitaciónes a la circulación en Madrid

Dentro de no demasiado tiempo no harán falta carteles como este, pues la circulación de vehículos de combustión interna estará prohibida por ley

En fin, te haga feliz el cambio hacia la movilidad electrificada o no, creo que es interesante que tengamos claras las ventajas y desventajas de las motos eléctricas.

Yo no voy a intentar convencerte de nada. De hecho, voy a ser muy crítico en todos los puntos. Espero que saques tus propias conclusiones. En la vida casi nada suele ser blanco o negro. Esto tampoco. Así que voy a hacer el mismo énfasis en lo positivo que en lo negativo. Ni soy un ciego enamorado de este nuevo tipo de vehículos ni un negacionista de sus bondades.

Y si ya estamos listos, vamos allá. Empezaremos por las ventajas:

El lado luminoso de las motos eléctricas

Coste de recarga

Este es, sin duda, uno de los beneficios estrella. Al menos, en teoría. Desde luego, en comparación con el gasto anual en gasolina (para una misma cantidad de kilómetros recorridos), la diferencia es enorme. Eso sí, la electricidad tampoco es gratis, no nos equivoquemos.

En el tema de cuánto cuesta una recarga completa de la batería de una moto eléctrica, es difícil dar una cifra concreta.

En primer lugar, depende de la capacidad de ésta, lo cual viene determinado por el tipo de moto que sea. Me explico: no es lo mismo un modelo homologado como ciclomotor, que otro equivalente a una 125 (11 kW), ni que los más potentes y con aspiraciones de moto grande. Cuanto mayor la moto, más kilovatios de potencia debe rendir la batería y más amperios/hora de capacidad ha de tener. Por lo tanto, mayor coste de recarga.

Scooter eléctrico en recarga

El otro gran factor aquí es la tarifa de luz que tengas y el tipo de contrato. Esto da para un artículo a fondo (que llegará a su debido momento), pero podemos resumir que no es lo mismo recargar a las 5 de la tarde que, digamos, a las 12 de la noche. También es recomendable tener discriminación horaria con períodos denominados Valle o incluso Supervalle, y ser muy disciplinado con los horarios de carga para conseguir el máximo ahorro.

Por supuesto, lo ideal aquí sería que un hogar pudiera autoabastecerse eléctricamente a través de placas solares y otros medios, en cuyo caso el coste del transporte sería cero (qué maravilloso escenario), pero eso aún es una utopía en el 99,9999% de los casos. Ojalá logremos avanzar en ese sentido, aunque hay muchos intereses económicos creados para que eso no suceda.

En fin, por dar algunas cifras, en las baterías más pequeñas, una carga puede costar tan poco como 20-30 céntimos. En las más potentes, haciendo una media aproximada, nos podríamos mover en torno a un euro o euro y medio. Repito: todo esto es muy relativo y depende de cuándo recargues. El coste de la electricidad puede variar hasta un 100% según el horario, pero es evidente que, incluso aunque recargues en el peor tramo horario, el coste sigue siendo muy económico.

Eso sí, para rematar, te dejo dos cuestiones en el aire que añaden más realismo al asunto:

1) ¿Acaso nos creemos que la factura de la luz no se va a disparar en los próximos años debido al incremento de la demanda?

y 2) ¿Cuánto tardará el gobierno en subir (aún más) los impuestos en los recibos de la luz para compensar todo el dinero que van a dejar de recaudar por los combustibles? Recordemos que el 58% de lo que pagamos por cada litro de gasolina son impuestos. Que a veces nos creemos que los malos de la película son las petroleras, y a lo mejor resulta que, sin ser buenos, no son los peores.

Coste de mantenimiento

Aquí hay poco que rechistar. Un motor eléctrico de moto no necesita ser revisado anualmente y, además, el índice de averías es muy bajo. El número de componentes respecto a un motor de gasolina es ridículo, así que no hay muchas cosas que se puedan romper.

No tendrás que cambiar el aceite (ni preocuparte de si rezuma por las juntas, ni de un posible gripaje), ni cambiar los filtros, ni la cadena (al menos, si el motor va acoplado en la rueda trasera, que es lo más habitual), ni vigilar el anticongelante del radiador, ni realizar ajustes de válvulas, ni cambiar bujías, ni se te va a oxidar el tubo de escape…

BMW C-Evolution despojado de sus fibras

El scooter eléctrico BMW C-Evolution en pelotas  (Imagen: BMW Motorrad)

En este sentido, las motos eléctricas nos quitan un montón de preocupaciones. Básicamente, tienes que limitarte a vigilar el estado de los neumáticos y de las pastillas de freno. Eso es todo.

Por si fuera poco, están exentas del impuesto de matriculación, y en la inmensa mayoría de ayuntamientos, el impuesto de circulación está bonificado al 100% para vehículos eléctricos, aunque me pregunto cuándo durará todo eso también, no seamos inocentes.

Facilidad de conducción

Llevar una moto eléctrica es sumamente fácil (si tienes el carnet correspondiente, claro está). Igual de fácil que llevar un scooter, pero además, las eléctricas en muchos casos son más ligeras que sus equivalentes de gasolina.

Sólo tienes que preocuparte de acelerar y frenar. Bueno, y de otros mil detalles de la conducción, pero ya me entiendes. No hay caja de cambios, y, por lo tanto, tampoco embrague. Además, el arranque es ON/OFF. No necesitas que el motor coja temperatura ni nada por el estilo. Le das al Power y a tirar millas, como quien usa un microondas.

Consumo energético

Bienvenidos al mundo al revés. En una moto normal, donde más combustible gastas es en ciudad porque es donde se suele conducir en marchas más cortas, a menor velocidad, y todo son paradas y arrancadas en semáforos, stops, pasos de cebra.... Además, suele ser el entorno en el que más tiempo circulamos.

Pues bien, en las motos eléctricas la cosa es al contrario: cuanto más despacio vas, menos batería consumes. De ese modo, el entorno ideal para ellas es la ciudad. Es el primero que van a conquistar (las largas distancias ya costarán un poco más).

Cuadro de relojes Energica Bolid-E

Espectacular cuadro de mandos de la Energica Bolid-E  (Imagen: Energica)

Al no haber marchas, el gasto depende sobre todo del factor velocidad y, en menor medida, de la climatología (resistencia del viento) y del estado de la vía. Si te pasas el día subiendo pendientes, obviamente también consumirás más rápido la batería.

No produce contaminación atmosférica (directa) ni acústica

Sobre el sonido, es cierto que no hacen ruido… aunque aquí hay que añadir matices notables.

Las motos pequeñas hacen poquísimo ruido o nulo, especialmente a bajas velocidades. Esto tiene su lado bueno y su lado peligroso, porque el ruido también ayuda a que otros ocupantes de la carretera y los peatones intuyan tu presencia. Si un motorista en general ya debería conducir siempre a la defensiva, ahora más. No sólo eres invisible, sino que ahora eres inaudible.

Sin embargo, si escuchas motos eléctricas potentes, te darás cuenta de que sí que hacen ruido. Un ruido más discreto que una moto de gasolina equivalente, está claro, pero se las oye venir a la perfección, vaya. Y para muestra, un botón:

Y no sólo eso. Resulta que hay proyectos en marcha para incluir sonidos artificiales a las motos eléctricas, precisamente para evitar accidentes. Creo que es una muy buena idea, particularmente en aquellas que no hacen nada de ruido, y que tarde o temprano se acabará implantando por normativa

Respecto a la contaminación atmosférica, sin duda es la mayor ventaja de cara al medioambiente y a la calidad del aire en las ciudades. Ahora bien, aunque eso va a ser muy positivo a medio plazo, no todo es de color de rosa, pues se habla muy poco de lo que se contamina en la fabricación de las baterías, y menos aún de qué se va a hacer con los millones de baterías de litio agotadas con las que vamos a poblar ahora el planeta.

Digamos que ahora estaremos redistribuyendo la contaminación. Nuestros vehículos no contaminarán directamente, pero sí antes y después de pasar por nuestras manos. Ahí hay un debate importante (en el que entraremos en futuros artículos). De momento, nos quedamos con que las motos eléctricas son relativamente ecológicas, que ya es algo. Más limpias que las de gasolina, eso sí que no se discute, pero quedan problemas fundamentales por resolver.

Aceleraciones de infarto

Uno de los aspectos más impresionantes de las motos eléctricas es su entrega, brutal e instantánea, de par motor desde el primer segundo, lo que proporciona unas aceleraciones vertiginosas.

Este efecto, de hecho, es tan bestia, que incluso puede ser un problema para los usuarios menos experimentados, y en las motos más potentes los fabricantes tienen que ayudarse de la electrónica para moderarlo.

Te pondré un ejemplo muy contundente:

Ducati Panigale V2

Ducati Panigale V2, una preciosidad  (Imagen: Ducati)

La Ducati Panigale V2 es una moto que cuesta la friolera de 18.500 € en su versión básica, desarrolla 155 CV y tiene un par motor de 104 Nm (newtons/metro), que es mucho. Cifras típicas de un modelo de gasolina de alta cilindrada.

Hasta aquí, todo bien.

Pues resulta que (eligiendo una cualquiera) la Super Soco CPX, con un motor de apenas 5,5 CV, tiene un par motor de ¡171 Nm! Casi un 70% más que la Panigale. Ah, y todo por unos modestos 4.000 €. Vale, ya sabemos que, aún así, no es una superbike, pero por lo que cuesta la Ducati, le compras una eléctrica a cada miembro de la familia.

Scooter eléctrico Super Soco CPX

Super Soco CPX, un aparentemente inofensivo scooter eléctrico capaz de humillar a una Ducati... al menos en cifras de par  (Imagen: Super Soco)

En fin, ahí queda eso.

Quien ha probado una eléctrica, queda fascinado con sus aceleraciones.

Ayudas a la compra

Ahora todo lo eléctrico está de moda. Incluso los vehículos híbridos. De esos, por cierto, no creo que veamos muchos sobre dos ruedas, si es que llegamos a ver alguno. Yo tan solo tengo constancia de un prototipo, y no tengo muy claro que llegue a ver la luz.

El caso es que, aprovechando que este es un sector mirado con buenos ojos, ahora mismo hay ayudas a la compra de motos eléctricas con el Plan Moves II y el Plan Renove. No es el chollo del siglo, pero bueno, te pueden dar hasta 750 € de ayuda para motos que no sobrepasen los 10.000 € de coste y que tengan al menos 70 kilómetros de autonomía, condiciones que son bastante sencillas de cumplir.

Menos da una piedra.

Eso sí, ahora viene lo que no te cuenta casi nadie, pero yo sí: estas ayudas tributan a Hacienda. Vamos, que son un engañabobos. En realidad no te regalan 750 €, sino menos, porque el año siguiente probablemente pagarás más en tu declaración de la renta. Es el absurdo habitual de papá Estado: te dan dinero para que se lo devuelvas unos meses después.

Meme Hacienda

Pues eso

¿Cuánto te tocará pagar de más en la declaración de la renta por el Plan Moves o Renove? Bueno, eso depende de tu salario anual y de si tienes otros ingresos. Hazte a la idea de que, de esos 750 €, pueden volar entre 150 y 200 el año que viene, más o menos. Así que, si tienes dudas, consulta a un asesor fiscal primero.

Controla todo a través de una app

Esta es otra gran ventaja a la que aún no se le ha sacado ni la mitad de su potencial.

Como en las motos eléctricas prácticamente todo se gestiona digitalmente, cada modelo irá asociado a una aplicación de móvil (compartida con la interfaz de la propia moto) con la que podremos gestionar hasta el más mínimo ajuste: desde los mapas de potencia, programas de conducción eficiente, el control de crucero, la precarga y extensión de las suspensiones, la presión de los neumáticos, la intensidad o la altura de la iluminación, mapas de ruta, localización de puntos de recarga…

Niu App

Muchas marcas de motos eléctricas tienen su propia app  (Imagen: Niu)

Algunas de esas cosas ya se ofrecen hoy en motos tradicionales de gama alta, pero en este aspecto, la cantidad de cosas nuevas que nos quedan por ver es enorme.

El retorno de la industria española de las dos ruedas

Esto es algo en lo que ha reparado poca gente. Aunque no nos afecte directamente, para mí es positivo.

Después de que España perdiera a casi todas sus fábricas de motos tradicionales en suelo patrio, resulta que ahora las motos eléctricas están devolviendo cierto esplendor al sector motociclista nacional. Y, como con todo lo demás, la mayoría no se ha enterado.

Ahora mismo, según Anesdor, España es el primer fabricante europeo de este tipo de vehículos, y me consta que hay planes de expandir por esa vía. Marcas recientes, que están funcionando muy bien, como Urbet, tienen planes de traerse la producción de sus modelos desde China a España. Por algo será.

Debemos alegrarnos de iniciativas así.

Bueno... y ahora que hemos repasado todo lo bonito, vamos con lo feo.

El lado oscuro de las motos eléctricas

Coste de adquisición

Las motos eléctricas son caras. Esto, en general, es así. Es lo que ocurre con toda tecnología nueva que llega al mercado, pero esto es muy relativo también.

Los modelos homologados como ciclomotores o los compatibles con el carnet B1 (hasta 11 kW), que vendrían a ser las equivalentes a las motos de 125 centímetros cúbicos, tienen cada vez precios más sensatos, y algunos francamente buenos. Si además, añadimos lo que puedes rascar con las ayudas y lo que te vas a ahorrar en combustible e impuestos… igual descubres que la moto se paga sola.

Además, la gente del B1 o amante de las 125 se va a ver beneficiada por unas prestaciones que, directamente, no les va a dar ninguna moto de gasolina ya. Bien es cierto que suelen tener la velocidad máxima capada electrónicamente, pero van a circular como rayos entre el tráfico como si llevaran un Yamaha T-Max.

Oferta motos Silence

(Imagen: silence.eco)

Pero aparte de lo anterior, sobre todo las motos de mayor categoría, tienen aún precios bastante disparados. Es una cuestión de tiempo que se normalicen. Cada año van bajando más, como todos los productos de electrónica de consumo que se van popularizando.

Recientemente, un estudio del banco suizo UBS llegó a la conclusión de que en 2024 el coste de fabricar un coche eléctrico será el mismo que el de uno de combustión interna. Así que es de esperar que con las motos ocurra exactamente igual. Creo que es un dato interesante.

Autonomía

Este es uno de los grandes males de estas motos. Para mucha gente es un problema insalvable, y es normal.

Si bien ya hay modelos (como las Zero SR/S o todas las Energica) que llegan a homologar rangos entre los 300 y los 400 km, en realidad es una cifra que hay que coger con pinzas, pues todo depende de a la velocidad que vayas. A 120 km/h sostenidos ya te digo yo que no haces 400 kilómetros ni de risa (de hecho, serían 180 km, según cifras de la marca).

Muchas motos eléctricas, además, tienen limitada la velocidad máxima. Esto es porque, aunque pueden desarrollar velocidades elevadísimas incluso con muy pocos CV (debido al par motor exagerado), si las dejaran libres, la batería se la chuparían en un suspiro, y no es plan. Así que las marcas intentan hallar un equilibrio entre prestaciones máximas y autonomía.

Marcador scooter eléctrico

(Imagen: Kumpan Electric)

En fin, como con el punto anterior, todo se andará. Los avances en este campo van muy pero que muy deprisa. Mejorar las baterías es algo que está en el punto de mira de infinidad de fabricantes y no hay mes que no surja una noticia relativa a nuevos planes de mejora o descubrimientos.

Un ejemplo:

Este pasado verano, el fabricante de baterías GAC presentó sus baterías de grafeno, aún en fase de desarrollo, que prometen autonomías de 1.000 km y recargas de 300 kilómetros en 10 minutos. ¿Llegará a ser verdad o no? No lo sabemos, pero el caso es que más pronto que tarde la autonomía no será un problema para nadie.

La red de recarga y el tiempo necesario para recargar

Este es otro punto clave y doloroso. A mi juicio, es el más limitante de los puntos negativos, porque incluso sin autonomías exageradas, si hubiera manera de recargar en ruta y hacerlo rápido, pues no pasaría nada. Sin embargo, eso aún no se ha conseguido.

Recargar en ruta es posible, desde luego. En España (en el momento de escribir estas líneas) hay unos 6.300 puntos de recarga públicos. Lo malo es que no siempre están operativos, no todos tienen la misma potencia y aún son muy pocos en comparación con los 12.600 de Francia. Pero aún así, debería haber alrededor de unos 40.000 para que la red nacional fuera medio decente.

Este campo está también en vías de mejora. Hay mucho negocio en juego y muchas compañías eléctricas deseando hacerse con el dinero que no les vamos a pagar a las petroleras, así que no dudo que se resolverá pronto. Porque... no serás tan iluso de pensar que la electricidad en ruta va a costar lo mismo que en tu casa, ¿verdad? Ni de coña.

La invasión de las marcas cutres

¿Recuerdas cuando en 2004 se aprobó en España la convalidación del carnet B de coche con el A1 de moto? Hubo un previsible boom de ventas, y al calorcito de los billetes surgieron multitud de marcas nuevas como champiñones, ofreciendo productos de calidad muy dudosa en muchas ocasiones.

Moto marca Engtian

Mucho cuidadito con lo que compras. Esta 'Engtian' la ofrecen por 240$ en Alibaba. Sobran las palabras.

Por suerte, el tiempo puso a todos en su sitio. Apenas queda ninguna de aquella época, y las que subsistieron lo hicieron por méritos propios.

Pues bien, ahora está ocurriendo algo parecido, pero incluso multiplicado. Hay una cantidad de micromarcas y proyectos que es alucinante. No tienes más que echar un vistazo a la sección de marcas de motos eléctricas. Y eso que no cuento las decenas que ya han muerto en los últimos años.

El motivo de esto es sencillo: fabricar una moto eléctrica es relativamente fácil. Los componentes y conocimientos necesarios están al alcance de cualquiera, y algunas marcas tienen hambre por ser la nueva Tesla de las dos ruedas. Lo que ya no es tan fácil es hacer una moto eléctrica que sea de calidad y asequible.

Como consumidores, nosotros tenemos que ser precavidos con lo que nos ofrecen y quién nos lo ofrece. Hay marcas nuevas que lo están haciendo muy bien y otras que… en fin, me ha dado hasta vergüenza incluirlas en el listado, pero existen y se merecen cierto respeto, así que ahí están.

Las cuatro japonesas (Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki), además de otras grandes marcas del sector, se están tomando con demasiada calma la transición hacia lo eléctrico, y yo creo que están cometiendo un gravísimo error. Dicen que el mercado aún no está maduro, y puede que en parte sea cierto, pero están dando mucha ventaja a la competencia.

Quizás en un futuro no muy lejano veamos caer a marcas que no nos imaginaríamos nunca en quiebra. Tener que abandonar para siempre los motores de combustión debe ser muy duro. Para ellos es como tirar por la borda todo su saber hacer y su trabajo de décadas para volver a empezar de cero. Sin embargo, como no espabilen, les van a comer la tostada. Ojito con eso.

La red de ventas

Con tanta variedad de minimarcas en el panorama y tanta novedad, resulta que muy pocas de ellas pueden ofrecer una red de ventas nacional al estilo de lo que estábamos acostumbrados.

Se está generalizando la venta por internet incluso a precios muy elevados. Estamos en tiempos nuevos de economía digital. Tú compras desde tu casa, te llevan tu moto eléctrica hasta la puerta y chimpún. Como ya sabemos que estas motos no necesitan mantenimiento, en principio tampoco vas a echar mucho de menos un taller. Ahora, como se te rompa algo...

Ejemplo de ficha de compra de moto eléctrica

Detalle sacado de una web real de motos eléctricas. Añadir al carrito 8.500 €... ¿Te animas?

Eso es malo para nosotros, los consumidores, que vamos a tener más complicado recibir una atención en persona; para los comerciales del motor, que van a tener menos trabajo; y para los mecánicos ni te cuento, que van a tener que reciclarse en electricistas y reformar los talleres.

Conclusiones

Bueno, ya hemos llegado al final.

Las motos eléctricas son una nueva realidad que está llamando ya a nuestras puertas, y un futuro ante el que no puedes cerrar los ojos y hacer que desaparezca. No hay vuelta atrás; tan sólo un período, que no sabemos bien cuántos años va a durar, en el que convivirán modelos de gasolina con modelos eléctricos.

Ya hay un buen montón de gente que se ha apuntado a disfrutar de sus bondades (y a sufrir sus limitaciones también). De todos modos, ya hemos visto que sus inconvenientes tienen (casi) todos fechas de caducidad, y que los pasos hacia delante que se dan cada año son enormes y serán cada vez más rápidos por efecto acumulativo de las ventas.

En fin, sé que ha sido un artículo un poco largo, pero espero que te haya ayudado a tener una visión global más amplia sobre el universo de las motocicletas eléctricas. Como habrás comprobado, hemos dejado claras sus luces y sus sombras sin titubeos.

Si te ha resultado interesante, te animo a compartirlo. Espero que te haya picado el gusanillo de la curiosidad sobre este nuevo mundo tanto como a mí, y te apetezca seguir descubriendo más cosas a través de este portal.

Pablo Ortiz

Imagen de portada y cabecera: Verge TS, de Verge Motorcycles

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