La juventud ya no quiere motos

Joven con scooter Yamaha Aerox

Este artículo va a ser un poco diferente a lo habitual.

Dejaremos de lado por un rato las marcas y modelos de motos eléctricas y te invitaré a reflexionar sobre algo que está pasando en el mundo de las dos ruedas en general y que, además, afecta a su supervivencia a largo plazo.

Se trata del relevo generacional, un grifo que se está cerrando a pasos agigantados.

El tema es que los adolescentes de hoy en día ya no quieren tener moto.

Esto es fácil de comprobar. Si en los años ‘90 pasabas por la puerta de un instituto, podías ver numerosos ciclomotores y algunas motos de 125cc aparcadas en la puerta.

Hoy, con suerte, quizás veas una moto de mayor cilindrada que pertenezca a algún profesor. Esta misma semana me fijé en ello pasando por el que en su día fue mi instituto, y el ejemplo era tal cual.

La cuestión es: ¿cómo hemos llegado a este punto y qué significa esto para el mundo motociclista?

El mundo de la moto se muere (lentamente)

Cantaba Roberta Flack aquello de Killing me softly with his song y, por loco que parezca, algo de eso ha pasado con las motos, y a continuación te lo iré desarrollando.

Las motos se mueren, no es una exageración.

Además, todas ellas en conjunto: las de gasolina, las eléctricas, las híbridas y cualquier invento que se saquen de la manga en el futuro. Porque la cuestión es que no hay mercado en el mundo que pueda sostenerse eternamente sin sangre nueva, y las motos se están quedando sin ese flujo de entrada.

En un estudio de Motos.net publicado en marzo de 2022, se mostraba lo que ya se sabía desde hace mucho: que la edad media del comprador de motos estaba subiendo escandalosamente.

Fotograma de la película Wild Hogs (Cerdos salvajes)

Fotograma de la película Cerdos Salvajes: cuatro maduros sobre ruedas

En concreto, se situaba ya en 36,2 años, aumentando hasta los 40,4 años para los futuros compradores. Y no sé si esto te deja tan preocupado como a mí, pero es muy relevante.

Eso significa que las personas entre 18 y 35 años, que es un rango de edad muy amplio, están comprando (proporcionalmente) muy pocas motos.

Por lo tanto, la conclusión es que las nuevas generaciones están alejándose progresivamente del motociclismo y son los ‘viejos rockeros’, que siguen aficionados al mundillo, los que mayoritariamente siguen alimentando el mercado.

Las 5 causas que provocan que a los jóvenes de hoy les importen un carajo las motos

Lo que te voy a contar a partir de aquí no es fruto de ningún estudio ni hay datos estadísticos que lo respalden. Es tan solo una opinión basada en la observación de la realidad.

Son cinco los factores que yo veo que afectan en este asunto. No sabría decirte qué porcentaje de responsabilidad tiene cada uno, pero tengo claro que todos han contribuido a ello.

Vamos allá:

1) Las motos matan

«Las motos son peligrosas».

Eso es lo que opina el 99% de la gente ajena al mundo de la moto, y es un mensaje repetido hasta la saciedad, de manera directa o velada, en todas las referencias a las motos en los medios de comunicación generalistas.

Este estúpido planteamiento (las motos no son peligrosas; en todo caso lo pueden ser los que las usan o los que circulan a su alrededor en otros vehículos) se fue difundiendo cada vez más en las últimas décadas del siglo XX.

El mundo de la moto en España, entre los años ‘70 y los ‘90, estuvo bastante on fire.

Si, como yo, ya tienes una cierta edad, según la generación a la que pertenezcas, nombres como la Bultaco Lobito, Puch Cobra, Derbi Variant, Vespino, Honda NSR, Yamaha Aerox, Peugeot Speedfight, Piaggio Typhoon o Aprilia RS es probable que te suenen mucho de tu juventud.

Aprilia RS 125 blanca

Aprilia RS 125: quizás la moto más deseada por los chavales en los '90

Todas ellas representaron los anhelos de libertad de muchos jóvenes de épocas pasadas.

Eran muchos los que deseaban tener su primer ciclomotor al poco de entrar en el instituto, algo que antes ocurría sobre los 14 años, la edad exacta para poder obtener la licencia.

Sin embargo, si te pones a pensar en motos populares para chavales del siglo XXI, apenas hay nada reseñable.

Es verdad que se hizo mucho el cabra en aquellos tiempos de bonanza, hubo mucha conducción irresponsable, modificaciones ilegales a la orden del día de los motores de dos tiempos, que llegaban a duplicar (y más) la velocidad permitida, y no pocos muertos en la carretera.

De este modo, poco a poco, en la sociedad fue calando la idea de que las motos eran muy peligrosas, y esto nos llevó progresivamente al segundo factor.

2) El Estado quiere que haya las menos motos posibles

Hay gente que cree que el Estado es su padre y que se preocupa por todos nosotros.

La realidad es que el único motivo por el que quieren que te pongas el cinturón en coche, el casco en la moto, que frenes con ABS y que no haya accidentes, es para no perder contribuyentes en edad de cotizar. Tan simple como eso.

El Estado sólo quiere tu pasta. O, en su defecto, que no le cuestes dinero en forma de pensiones de viudedad, de orfandad, de incapacidad, etc. Que te mueras es lo de menos.

Crash test para motos

Pero el caso es que el goteo de fallecidos y lesionados en moto le venía muy mal al Estado, así que un buen día empezaron a tomar medidas.

¿Qué hicieron?

Campañas de la DGT metiendo miedo, mostrando en los telediarios estadísticas injustas de accidentes (pues son los coches los causantes de la inmensa mayoría de los accidentes de moto) y una legislación persecutoria que complicó cada vez más el acceso a la moto.

Se vendió la imagen de que los motoristas éramos los malos, no las víctimas.

Antes, con 14 años podías llevar un ciclomotor. En 2010 lo subieron a 15 años y prohibieron llevar pasajero en ellos (aunque esto último lo tuvieron que anular en 2015).

En 2009, además, cambiaron el sistema de carnets de moto, complicándolo mucho más. Exámenes más difíciles y exhaustivos, más tramos (Licencia de ciclomotor > A1 > A2 > A) y, en definitiva, un camino más tortuoso.

Cuatro libros de los cuatro carnets de moto que existen

¿Por qué no hay 4 carnets de coche también?

Y habrá quien defienda que esto era por seguridad, pero lo curioso es que, cuando se trata de conductores de coches, la seguridad no les preocupa tanto. Tú te sacas el carnet B y el primer día que lo recoges en la autoescuela te puedes subir a un BMW de 500 CV.

Eso, por lo visto, no es peligroso ni necesita de un carnet troceado por etapas y con limitaciones de potencia y edad.

En fin, que al Estado no le interesa que haya motos. Nunca le han gustado. Cuantas más motos se venden, menos coches en circulación, y entonces se pierde recaudación de impuestos (porque aportan mucho más) y puestos de trabajo, y eso a la maquinaria del politiqueo, que vive de nosotros, no le mola nada.

3) Cada vez somos más pobres

No sé si te acuerdas de cuando ser mileurista era una meta deseable de mucha gente. Yo sí lo recuerdo. No hace tanto de eso. Fue antes de la crisis de 2008.

Hoy, con 1.000 € te mueres del asco.

Con eso no tienes ni para pagar lo básico de casa, luz, agua, teléfono, internet, seguros obligatorios e impuestos, muchos impuestos. Entre ellos, el 21% de IVA, que hasta el 1 de julio de 2010 era de sólo el 16%.

A todo esto hay que sumar lo que se deriva del punto anterior.

Con la nueva reforma de los carnets de moto, llegar al último escalón, el carnet A libre, cuesta un dineral, una auténtica pasta, a lo que se ha de sumar la inversión en la moto adecuada en cada escalón. Eso desincentiva a cualquiera, por muchas ganas que se tengan.

Concesionario de motos Honda

Cada vez es más difícil sacar una moto del concesionario

Así las cosas, entre que cada vez vivimos económicamente peor (mucho peor que hace 30 años) y que el acceso a la moto cada vez implica un mayor coste, los obstáculos se multiplican para poder acceder a ello.

Y, dicho sea de paso también, los costes de muchas motos eléctricas son inasumibles para la mayoría de la gente.

4) La endogamia absurda del mundo de la moto

¿Alguna vez en tu vida has visto un anuncio de una moto en la televisión?

Es altamente probable que no lo hayas visto jamás. Alguno muy extraordinario ha habido a lo largo de la historia, pero sólo la excepción que confirma la regla.

La cuestión es que el mundo de la moto es 100% endogámico. No verás publicidad de motos más que en revistas del sector o en eventos de motociclismo, como MotoGP, y aún así, lo que predomina son más bien anuncios de seguros de moto que de motos propiamente dichas.

Anuncio de Mutua Madrileña de seguros de moto

Los anuncios de motos en TV no existen; son de seguros de motos

El mundo de las dos ruedas dispone de medios limitados, y los que tienen, incluso las marcas más poderosas, los invierten en anunciarse ante la gente que ya las conoce. ¿Tiene eso algún sentido? Pues, al parecer, para ellos sí.

¿Cómo pretenden llegar a las nuevas generaciones o atraer al público que jamás se ha planteado comprar una moto? Es evidente que de ninguna manera.

Se apuesta todo al mundillo, a la afición, a la gente que ya está a full con las motos. Así no se abre negocio, no se crece, no se va a ninguna parte. Y, desde luego, si no eres hijo de motero, raro será que quieras tener una moto, y más raro será que te la compren tus padres.

Factor nº5: killing me softly with his song

Antes hacía referencia a esta canción.

Verás, la gran revolución de los últimos 25 años en el mundo ha sido internet. Esto lo ha cambiado todo de un modo radical, lo cual ha hecho que los jóvenes centren sus deseos en otras cosas igual de tentadoras para ellos y generalmente más asequibles para su ocio.

Poco a poco llegaron innovaciones que han fueron dejando a las motos atrás, como el iPod y sus 1.000 canciones en el bolsillo (de ahí el guiño de antes), los smartphones y las apps, las tabletas, los videojuegos everywhere, Amazon, YouTube, Facebook, Netflix, WhatsApp, Instagram, Tik Tok y una interminable lista de estímulos para consumir desde la comodidad del sofá.

Iconos de redes sociales

De este modo, podemos decir que la tecnología ha acaparado casi toda la atención de los jóvenes, cuyos padres prefieren comprar un iPhone de 1.200 € que un ciclomotor de 3.000 € (más seguro, casco, guantes, mochila y chaqueta) que, recordemos, es “muy peligroso”.

Por otra parte, para los jóvenes más aventureros también hay hoy nuevas opciones de movilidad personal más económicas, como las bicicletas eléctricas o los patinetes. Personalmente no me parecen más seguras que una moto, pero ahí están, vendiéndose como rosquillas.

El futuro de las motos en juego

Quizás todo esto te parezca una chorrada, pero te aseguro que no lo es.

Esto es como cuando el gigante de la fotografía Kodak creía que iba a vender eternamente sus carretes de película, y se negaron a apostar por las cámaras digitales cuando estaban empezando a surgir. Al fin y al cabo, eran los reyes del mercado y todo parecía ir como la seda.

¿Resultado? En 2012, Kodak quebró tras 124 años de historia.

Edificio original de Eastman Kodak junto con logo moderno

Hay quien cree que los grandes negocios no pueden desaparecer (se equivocan)

Mira, otro gran ejemplo de esto es RTVE, o sea, Radiotelevisión Española.

Esta cadena estatal tiene a la gente de mayor edad entre su público más fiel. Por costumbre, porque son muchos años acudiendo a ella desde la época en que no había más que dos canales en el país.

Bien, pues en el mundillo de la comunicación se dice que no es que RTVE pierda audiencia, es que se les muere, literalmente.

A nosotros también se nos están muriendo las motos, lo creas o no.

Xavier Fortés, presentador de TVE

TVE, sólo apta para jubilados y amantes de la manipulación política

Los cuatro ingredientes que he mencionado en este artículo son, a mi juicio, los que están matando lentamente al mundo de la moto. Y la matarán del todo si no se corrige el rumbo, no tengo duda, aunque sea dentro de muchos años.

Hay tiempo para cambiar la manera de hacer las cosas, pero llevo demasiado tiempo viendo a las marcas hacer año tras año lo mismo, demostrando una falta de imaginación y de visión comercial que asusta.

Las motos son vehículos indiscutiblemente más inteligentes, racionales, eficientes y ecológicos que los coches en transporte individual. Sin embargo, nadie ha sabido hacer que esta realidad cale en la sociedad.

Nadie quiere motos salvo los moteros, y eso, querido lector, es un gran problema.

Pablo Ortiz
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